domingo, 31 de octubre de 2010

No a la tracción a sangre

El uso de los caballos como “herramienta” de trabajo por parte de los cartoneros, es una problemática que nunca se ha dejado de lado. A pesar de existir una Ley Nacional que proteja a los animales,  no  hay ninguna que prohíba la tracción a sangre. El problema es muy complejo, ya que por un lado están los cartoneros que tienen a los animales como único medio para subsistir;  por otro los caballos que son maltratados, están mal nutridos, heridos y obligados a cargar, día tras día, enormes cantidades de peso, y como tercera cuestión (pero no por eso menos importante) se podría mencionar el tema de la seguridad vial, ya que este tipo de transporte improvisado podría causar serios accidentes.
 
Vale resaltar que el trabajo de los cartoneros, como recolectores de todo tipo de materiales reciclables, es realmente un aporte importante para la conservación del medio ambiente, la contracara es, sin dudas, la condición marginal e insalubre de este tipo de tareas, que deja al descubierto la desigualdad social y económica presentes. 

Desde Córdoba, más precisamente el instituto Tecnológico Leonardo Da Vinci, se presento una iniciativa que prometía acabar con el dilema,  el “Zootropo”un vehículo diseñado especialmente para facilitar las tareas, y dignificar, tanto al trabajador, como al caballo. En una nota, publicada por el diario La Nación, se daba a conocer, allá por el 2006, el novedoso móvil. Tiempo después se hizo realidad y la Municipalidad de Córdoba logro que se reemplazara a los equinos por vehículos de carga. 
A raíz de esta iniciativa, se presentaron proyectos en varias ciudades del país, para transformar en ley, el cambio de carros impulsados por caballos, por un móvil urbano. Tal es el caso del proyecto presentado por el Concejal Jorge Boasso, en Junio de 2009, en el que especifica: “Prohíbase en todo el ejido de la ciudad de Rosario la circulación y utilización en todas sus formas de animales en el tiro de vehículos de tracción a sangre”, también detalla que se “deberá implementar la forma para que puedan reemplazar el caballo por un vehículo de carga.”, y aunque la necesidad de esta ley era inmediata, no pasó de ser un proyecto. Un año después, precisamente en Septiembre de este año, se realizo en el Monumento Nacional a la Bandera una movilización en el marco del Día Nacional del Caballo, donde un grupo de protectoras de animales convoco a la población, mediante redes sociales, a sacarse una foto “arrodillados” manifestando estar en contra de los maltratos hacia los equinos. 
 No conformes con eso, hicieron circular un petitorio para juntar firmas, que luego presentaron al Concejo Municipal. Tal como lo expresa la nota publicada ese día en Rosario3.
Considerando que es aplicable una ley que prohíba la tracción a sangre porque: existe un medio alternativo por el cual los cartoneros podrían seguir haciendo lo que hacen, pero de manera más digna, además de poder organizarse creando cooperativas de trabajo, lo que mermaría la desigualdad social; se contribuiría a la seguridad vial, por trabajar con vehículos que cumplirían con las normas de tránsito, y se terminaría con el sometimiento de los animales, es inconcebible que esto siga sucediendo.

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